martes, 8 de febrero de 2011

El ultimo tango en Paris.

El viernes me enteré del fallecimiento de la actriz Maria Schneider, protagonista de la polémica pelicula "El último tango en Paris", filmada en 1.972, aunque por sus especiales características no se estrenó en España hasta despues de la muerte de Franco. No sé exactamente cuando se estrenó, pero recuerdo donde la ví y que me colé porque aún era menor de edad, por aquellos tiempos no te permitían entrar a ver peliculas para mayores de 18 años, sino tenías la edad.
Entre los amigos habíamos oido muchas versiones sobre la pelicula, los que habían ido a verla, primero a Francia y despues, gracias a la revolución de los claveles, a Portugal. Nosotros como éramos menores no la habíamos visto y tuvimos que esperar a la muerte de Franco para poder verla. Si es cierto que, al menos a mí, nadie me la contó de primera mano, siempre era alguien a quien se la habían contado.
Como todo el mundo ya conoce, la escena más famosa y escabrosa era la de la mantequilla, la relacion de lo que nos habían contado con la escena real de la pelicula era pura coincidencia, como se deja claro en muchas peliculas y novelas.
Me acuerdo de haber ido a verla  a un cine en Vigo, el Rosalía de Castro, un cine que era más bien un pequeño teatro, con sus butacas de madera, de muelles y tapizadas en un cuero rojo desgastado por el paso del tiempo, según creo fue innaugurado en 1927, y durante estos años el tiempo hizo mella en sus asientos. Fuimos un amigo mio y yo, compramos una entrada para la sesion de las 5 de la tarde y entramos todos decididos sin mirar a la cara al portero, sin parar para impedir que nos dijera algo. La verdad es que había poca gente en la sala, la mayoría eran hombres solitarios, que se sentaban más o menos alejados unos de otros, supongo que para no tener que mirarse ni que les miraran.
Todo este preambulo viene a cuento porque creo que la inmensa mayoría de los que fueron a ver esa película ya sea en el extranjero o en España, esperaban una historia claramente pornográfica y me atrvería a decir que esas personas se vieron muy defraudados con lo que vieron en las pantallas.
Pero lo que a mí se me quedo grabado en la memoria de aquella película fue lo que sucedió durante la proyección, en concreto durante la escena de "la mantequilla". Tal como yo la recuerdo, Marlon Brando se encuentra en casa y llega Maria Schneider, al cerrar la puerta  Brando le dice:
- trae la mantequilla de la nevera.
En ese momento y gracias a la decrepitud de las butacas todo el mundo se acomodó en su asiento, provocando un pequeño ruido producto de los muelles y del viejo cuero de las butacas, rompiendo así el silencio absoluto que hasta ese momento reinaba en la sala. Una vez acomodados y predispuestos a ver la famosa escena, creo que el que más y el que menos se sintio defraudado, aunque supongo que mucho menos que los que hicieron cientos de kilómetros en busca de una mantequilla  mas bien rancia.

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