viernes, 12 de agosto de 2011

Respuesta a una discusión en Facebook sobre la vista del Papa a Madrid, por la JMJ.

Creí que sus comentarios con respecto  a la visita del Papa eran propios pero veo a través de su enlace que son un “copia y pega”, las acepto com suyas y por eso quiero darle mi opinión acerca de las que usted refleja.
Afortunadamente la Iglesia Católica es una institución religiosa a la que se pertenece libremente, el que quiere está y  el que no, no. Son muchos los españoles los que se consideran católicos, pero muy pocos los que se definen practicantes. Estoy seguro que  muchos de los que participan al mantenimiento de la Iglesia Católica forman parte del grupo más amplio, aquellos que no practican pero valoran la labor de la Iglesia en la sociedad, como correcta  y necesaria.
Le comentaré algunas cosas que usted dice. Con respecto a la catedral de Nigeria fue construida por capricho del presidente de Nigeria, con el dinero que las compañías petrolíferas del primer mundo le dan por explotar sus grandes reservas de petróleo. Nigeria es un país con más de135 millones de habitantes con una balanza comercial positiva, donde los países ricos explotan sus recursos naturales a cambio de las migajas, verdadero problema de África y del tercer mundo. La presencia de gobernantes corruptos e insensibles a las necesidades de sus ciudadanos es un problema del mundo, pero ni mucho menos generado ni tolerado por la Iglesia. Hay ejemplos de sacerdotes a los que les costo la vida la denuncia de gobiernos, Monseñor Romero y jesuitas de El Salvador.
En España., al menos cuando la Iglesia necesita un nuevo templo se construye gracias a los donativos de sus parroquianos y a la solidaridad de otros miembros de la Iglesia.
Desde la Iglesia no  se ha insultado a nadie por su comportamiento o modelo de vida, simplemente se deja claro cuales son sus creencias. En la polémica sobre la autorización de los “matrimonios” de homosexuales la Iglesia pedía que no se utilizara ese término, cuya única finalidad era escandalizar y dejar claro lo avanzado que era el gobierno. Con legalizar las uniones entre cualquier persona, quedaba resguardado el derecho de esas personas.
La conducta sexual de cada uno pertenece a su intimidad, para mí el concepto de pecado está relacionado con la falta de coherencia con  nuestro comportamiento, independientemente de aquellas cosas que socialmente consideramos incorrectas, como matar, robar, agredir, explotar, hay una serie de cosas que nosotros consideramos que no debemos hacer y sin embargo las hacemos continuamente, para mí  eso es una falta de coherencia con nuestras ideas y por extensión se podría considerar para un católico como un pecado. Jesús vino  a este mundo para redimirnos del pecado, nunca para condenarnos y mucho menos para condenarnos  a la muerte como usted copia. Si en el pasado si hicieron mal las cosas, la tan socorrida acción de la Inquisición, le recordaré muchos ejemplos de la historia donde las buenas teorías han devenido con el paso del tiempo a verdaderas atrocidades. Algunos piensan que el comunismo era una buena ideología que liberaría a los desprotegidos de la sociedad y su aplicación en países como la URSS, China, Corea del Norte, Vietnam, han ocasionado más muertes que el nazismo.
En cuanto al tema de Äfrica, le remito a un comentario que ya publiqué en este inocente blog que tengo. http://laopiniondetelmo.blogspot.com/2010/12/el-papa-y-el-sida.html
Uno de los valores aceptados por los católicos del matrimonio es la fidelidad, yo como católico casado nunca transmitiré el SIDA por vía sexual a mi esposa, porque mi relación se basará en la fidelidad y por supuesto no difundiré el SIDA. Otra cosa es que, desgraciadamente me contagiara por una transfusión. Por otro lado si aceptamos la cifra de 972 millones de habitantes de África, solo son 135 millones los católicos, incluso son  más los protestantes, responsabilizar al Papa y a la Iglesia del Sida es mirar para otro lado. El Sida es producto de la pobreza, de la falta de formación,  y por supuesto de la explotación del primer mundo. Las grandes compañías farmacéuticas no renuncian al beneficio que supone los tratamientos en el primer mundo y por ello se niegan a cederlos a módicos precios. Actualmente en África hay más de 15.000 misioneros católicos.
Si hablamos de patrocinios, ¿Qué me dice de los equipos de fútbol y sus inmorales sueldos?, una pequeña empresa si no paga hacienda o  a la seguridad social, se embarga y ya está. Los  equipos de fútbol deben al estado más de 600 millones de euros y aquí no pasa nada, porque forma parte del “pan y circo”. No veo que se les impida patrocinar a las grandes empresas a esos equipos, muchas veces nidos de dinero negro y su blanqueo. Por extensión cualquier patrocinio de evento cultural debería prohibirse, ninguna función de ópera en este país se podría realizar, por ejemplo.
En cuanto al patrimonio de la Iglesia acabo  de leer las opiniones del Señor Luque Puertotas y  las tomo como mías. Una parte de ese  patrimonio es mantenido con los donativos de los católicos, cuando se arregla el tejado de una pequeña iglesia es a cuente del bolsillo de los feligreses.   
Por lo que respecta a los dichosos impuestos, el 0,7 % de la contribución a través del IRPF, más de 7 millones de contribuyentes han decidido aportar parte de sus impuestos a la Iglesia Católica, lo que suponen 252 millones de euros, pero fíjese esto solo es el
25 % de la labor de la Iglesia, el resto son aportaciones de sus feligreses. En la Iglesia hay muchas asociaciones sin ánimo de lucro, algunas muy conocidas como Cáritas con un presupuesto de 230 millones, de los que 87 (11 millones por IRPF) son aportaciones  de  organismos públicos, el resto 143 millones son aportaciones de particulares. Es muy engorroso y cansado explicar las cosas por números, pero a veces se juzga por el comportamiento de una minoría  a toda una inmensa mayoría como es el caso de la Iglesia Católica.
Pero, en resumen, déjenos vivir nuestra fé en paz y como dijo Jesús:
 “En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios está cerca de vosotros.' En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: `Sacudimos sobre vosotros hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies. Sabed, de todas formas, que el Reino de Dios está cerca”. Cuando el Papa habla lo hace para los católicos y todas las personas de buena voluntad que quieran mejorar este mundo, de acuerdo con los principios de la Iglesia.
Perdón por la extensión.
P.S. Le rogaría  que utilizara su verdadero nombre para poder saber con quien estoy hablando, lo malo de Internet es esta falsa libertad de decir lo que me da la gana sin ninguna responsabilidad, desde el anonimato.

jueves, 5 de mayo de 2011

Un encuentro en Santiago

El pasado lunes día 2 de mayo, me encontraba en Santiago de Compostela visitando a mi hijo que está allí estudiando. Después de comer, le acompañé a la oficina de correos para solicitar el voto por correo para el día 22, pues no podrá votar en persona por sus exámenes. Bajábamos por la rúa de Xelmirez en dirección  a la rúa do Franco, donde está la oficina de correos, y al llegar a la plaza de platerías aparecieron un grupo de hombres trajeados que venían de la rúa da Raiña, el comentario que le hice a mi hijo fue:
"mira un grupo de chupopteros"
mi hijo se rió, pero lo curioso fue ver que el grupo venía encabezado o dirigido por el  señor José Blanco, ministro de transportes; este hizo algún comentario sobre la plaza de platerías y todos sus acompañantes dirigieron su mirada hacia la plaza, menos los guardaespaldas que nos estaban ojeando.
El grupo me recordó esas películas del oeste, cuando al dar la vuelta a una calle aparecían de repente los forajidos, con sus largos guardapolvos que escondían sus pistolas o rifles, si tuviera una cámara en el momento para grabarlo, en la proyección lo pondría a cámara lenta y con alguna música de Ennio Morricone.
Es curiosa la corte de acólitos que acompañan a los poderosos y José Blanco lo es todavía, si uno observa un grupo como este ve, como  las ondas que hace el agua al tirar una piedra en un estanque, las categorías del poder en función de la proximidad al ministro, cuanto más cerca más poderoso. Si uno se fija un poco me da la impresión que el Sr. ministro ha renovado su vestuario, pues se le ve como muy nuevo, como si estuviera haciendo las maletas para irse.
Una vez superado el grupo nos acercamos a la oficina y allí, mientras mi hijo cumplimentaba los impresos, una señora me pidió ayuda para rellenar los mismos y por supuesto le ayudé. Cerca nuestra estaba un chica, de aspecto universitario, que también cubría los mismos impresos. Mi sorpresa apareció cuando la oigo hablar por teléfono diciendo lo siguiente:
"Papa, estoy solicitando el voto por correo y en la casilla donde pone provincia, ¿que pongo, Galicia o A Coruña?"
Algo crujió en mi interior y enseguida me vinieron a la mente la imagen anterior, los políticos paseando por Santiago, tranquilamente, sin remordimientos, y una universitaria que no distingue entre una provincia y una comunidad autónoma.
Ese es el nivel de la educación en España y los responsables llenan sus discursos de grandes palabras y objetivos, pero cuando uno se encuentra con la realidad, solo caben dos posibilidades: resignarse  o indignarse, esta palabra que está tan de moda gracias a ese libro del francés Stephane Hessel.
Creo que no nos queda otra, indignémonos y echemos a todos esos mediocres que siguen al frente de nuestro futuro y conducen nuestras vidas por donde no queremos, da igual el partido, pues en España. en los dos mayoritarios hay suficientes vividores e inútiles, que han hecho de la política un lugar muy acogedor donde medrar y tener la vida resuelta, aunque muchos de sus conciudadanos lo estén pasando francamente mal.

jueves, 31 de marzo de 2011

Recuerdos desde la distancia.

Cuando ya son pocos los días que me acercan a la cincuentena y su proximidad a la celebración de nuestro patrono, San Telmo, revolotean en mi interior esas mariposillas estomacales asociadas al nerviosismo y la añoranza que provocan la distancia a la que me encuentro de mi muy querida Ciudad. 
Afortunados aquellos que disfrutáis del diario discurrir por nuestra ciudad, de su frío en invierno, su viento, que circulando desde la glorieta hasta el final de la corredera, cuando en interminables vueltas, arriba abajo, al llegar al seminario había que bajar la cabeza para que no se cortara la piel con el lacerante aire. Por contra en el mismo sitio en verano, ese viento se tornaba brisa cálida al atardecer, entonadora y revitalizante, en aquellos anocheceres prolongados, porque en Tui el tiempo se extendía y la vida familiar se prolongaba al refrescar la noche, salíamos y paseábamos de nuevo por la corredera, arriba abajo.
Pero también hay recuerdos de escondites, fútbol y ruedas de bicicleta dando vueltas en torno a la plaza de San Fernando, vacía de coches o con los mínimos, prestándonos las bicis los que teníamos y los que no, mientras algunos hablaban desde las escaleras. Esa plaza, donde cometer un error con la bici, suponía entrar en contacto con el pétreo granito, de aspecto almohadillado producto del cincelado experto de cientos de canteros a lo largo de los siglos y de la intensa lluvia que rebajaba sus aristas, pero no impedía la más sanguinolenta de las rozaduras.
Con el paso del tiempo nos encontramos tonteando con las chicas, las del colegio  y en el grupo de scouts de la parroquia, gracias a estos y a nuestro particular calendario de vacaciones, teníamos clase en el Instituto hasta el miércoles santo, deseábamos con entusiasmo la llegada del Jueves Santo para encaminarnos hacia el Monte Aloya, donde estaríamos hasta el Domingo de Pascua. Algunos años diluviando y otros disfrutando desde la cruz, de un cielo plagado de estrellas y un manto cuajado de luces, separados apenas por el monte Faro en el horizonte.
Y con no menos ansiedad descender por la tarde para disfrutar de nuestra primera verbena de San Telmo. Verbena que suponía libertad, trasnoche, algo de alcohol, ni comparación con lo de ahora, pero sobre todo amistad y si tocaba, los primeros escarceos amorosos.
El discurrir de la semana de fiestas se salpicaba con alguna que otra actividad, rallies en la Macoca, carreras de ciclismo más o menos profesionales, el partido del Tyde el domingo si tocaba en casa, hasta llegar al lunes de San Telmo. La procesión por la coronilla de la reliquias, la emoción del primer año que podías sacar un santito, acorde con tu tamaño y tus fuerzas en la procesión de la noche, la música de la banda de la escuela naval de Marín, el frío que se te metía hasta los huesos; sobre todo en aquel año en que vestido de primera comunión, junto a otro Telmo, llevábamos los cordones del estandarte de nuestro Patrono, aquello fue toda una vacuna contra los venideros catarros invernales. 
No tengo recuerdos de haberse suspendido la procesión por causa de la lluvia, pero años más tarde, con la desaparición de nuestro muy querido canónigo y profesor Don Basilio, mi tía se dio cuenta que ya podían jarrear cántaros de agua, que en cuanto se aproximaban la hora de la procesión, se despejaba la tarde por el tiempo necesario para que esta se celebrara sin ninguna perturbación, aunque alguna vez hubiera que terminar a buen paso los metros finales, por supuesto gracias a la intercesión de Don Basilio. Aún lo veo encaminarse en su pequeño ciclomotor color teja hacia su parroquia de Ribadelouro, con un guardapolvos que cubría su sotana, su sombrero de ala ancha y redonda, con su boquilla color caramelo, ladeada en una de las comisuras de sus labios, gracias a la cual podía fumar aquellos cigarrillos Bisonte.
Queridos tudenses tenemos una ciudad maravillosa, con un pasado glorioso, donde no falta de nada, agua, vegetación, piedra, tierra, hierro; tenemos la suerte de vivir al lado de unos buenos vecinos con los que debemos fortalecer nuestros lazos de unión y así ser un ejemplo en este mundo globalizado, pero mercantilista, a veces cuando me preguntan que pienso de los portugueses, siempre les digo lo mismo, me siento más unido a ellos que a un madrileño o navarro.
En estos días de celebración de nuestro puente internacional tengámoslo presente como dos brazos que se unen para aproximarse, saltemos por encima de los límites políticos y consigamos hermanarnos más si cave.
Algunos tenemos la desgracia de no poder vivir en Tui, cada vez que nos acercamos a pasar unos días, encontramos pequeñas astillas que laceran nuestros sentimientos, porque alguien no ha sabido mantener ese espíritu o simplemente se ha fijado mucho más en su bolsillo y beneficio.
Y a todos a aquellos que aspiráis a hacer algo por Tui pensar solo en aquello que beneficie a todos, a veces lo más llamativo y espectacular no es lo adecuado para realzar el nombre de nuestra Ciudad, Tuy debe estar por encima de personajes rutilantes, que aunque se encuentren en paz no son ejemplo de ciudadanía, que casi siempre se puede gastar un poco menos, pero alguna vez hay que gastar algo más porque hemos heredado algo que no nos pertenece y tenemos que dejarlo mejorado para los que en el futuro tengan la dicha de disfrutarlo. 
Desde luego, en la distancia se ven las cosas de otra manera, pero estos son algunos de mis recuerdos y de mis deseos para un futuro, que si desgraciadamente es incierto, debemos seguir los consejos de buen marinero de nuestro Santo Patrón, encomendarnos a él y que "no permitas que naufraguemos, condúcenos a través de las tempestades al puerto seguro de la Bienaventuranza eterna".

martes, 8 de febrero de 2011

El ultimo tango en Paris.

El viernes me enteré del fallecimiento de la actriz Maria Schneider, protagonista de la polémica pelicula "El último tango en Paris", filmada en 1.972, aunque por sus especiales características no se estrenó en España hasta despues de la muerte de Franco. No sé exactamente cuando se estrenó, pero recuerdo donde la ví y que me colé porque aún era menor de edad, por aquellos tiempos no te permitían entrar a ver peliculas para mayores de 18 años, sino tenías la edad.
Entre los amigos habíamos oido muchas versiones sobre la pelicula, los que habían ido a verla, primero a Francia y despues, gracias a la revolución de los claveles, a Portugal. Nosotros como éramos menores no la habíamos visto y tuvimos que esperar a la muerte de Franco para poder verla. Si es cierto que, al menos a mí, nadie me la contó de primera mano, siempre era alguien a quien se la habían contado.
Como todo el mundo ya conoce, la escena más famosa y escabrosa era la de la mantequilla, la relacion de lo que nos habían contado con la escena real de la pelicula era pura coincidencia, como se deja claro en muchas peliculas y novelas.
Me acuerdo de haber ido a verla  a un cine en Vigo, el Rosalía de Castro, un cine que era más bien un pequeño teatro, con sus butacas de madera, de muelles y tapizadas en un cuero rojo desgastado por el paso del tiempo, según creo fue innaugurado en 1927, y durante estos años el tiempo hizo mella en sus asientos. Fuimos un amigo mio y yo, compramos una entrada para la sesion de las 5 de la tarde y entramos todos decididos sin mirar a la cara al portero, sin parar para impedir que nos dijera algo. La verdad es que había poca gente en la sala, la mayoría eran hombres solitarios, que se sentaban más o menos alejados unos de otros, supongo que para no tener que mirarse ni que les miraran.
Todo este preambulo viene a cuento porque creo que la inmensa mayoría de los que fueron a ver esa película ya sea en el extranjero o en España, esperaban una historia claramente pornográfica y me atrvería a decir que esas personas se vieron muy defraudados con lo que vieron en las pantallas.
Pero lo que a mí se me quedo grabado en la memoria de aquella película fue lo que sucedió durante la proyección, en concreto durante la escena de "la mantequilla". Tal como yo la recuerdo, Marlon Brando se encuentra en casa y llega Maria Schneider, al cerrar la puerta  Brando le dice:
- trae la mantequilla de la nevera.
En ese momento y gracias a la decrepitud de las butacas todo el mundo se acomodó en su asiento, provocando un pequeño ruido producto de los muelles y del viejo cuero de las butacas, rompiendo así el silencio absoluto que hasta ese momento reinaba en la sala. Una vez acomodados y predispuestos a ver la famosa escena, creo que el que más y el que menos se sintio defraudado, aunque supongo que mucho menos que los que hicieron cientos de kilómetros en busca de una mantequilla  mas bien rancia.