miércoles, 18 de abril de 2012

España un país en MIER....coles

El pasado viernes recibí la llamada de un conocido que tiene un comercio en los bajos de un edificio en el que viví hasta el año1.992. Me comunicaba que tenía dos cartas de la Tesorería de la Seguridad Social a nombre de mi esposa, trabajadora autónoma, que le había dejado el cartero. Paso a recogerlas y las dos cartas son iguales, en ambas se trata de una devolución de dinero a nuestro favor por una baja laboral de un empleado.
Como me parecía extraño que continuara esa dirección tan antigua, hoy he pasado por las oficinas de la tesorería para cambiar a la dirección actual, afortunadamente me queda cerca del trabajo.
Llego  a la oficina y  en el primer mostrador pregunto donde me pueden atender, el empleado público, me indica que en el segundo piso y donde está el ascensor. Tengo la costumbre de utilizar lo menos posible los ascensores y para subir al segundo piso no me parece necesario; claro que al arquitecto que hizo la remodelación tampoco pues las escaleras son enrevesadas y nada útiles, hay que pasar por puertas antipánico, rígidas y casi ocultas. Para que cuidar la salud subiendo dos pisos si hay un maravilloso ascensor que nos fortalece los michelines.
Llego  al segunda planta y hay un dispensador de tickets de turno y una pantalla donde van saliendo el número de la mesa a la que dirigirte. Saco el ticket y mientras espero aparece un pareja de personas mayores (el puede tener 80 años)  con dos cartas en la mano, se dirigen a la persona que les recibe  y le dicen:
- Hemos recibido estas dos cartas y no sabemos para que son, hemos venido enseguida para aclararlo.
la empleada pública les dice:
- Esta es una vida laboral suya y  la otra no tiene importancia, es una encuesta para que nos de la opinión que tiene sobre la seguridad social.
Empiezo a sentir un cosquilleo por la piernas, me veo y mi piel sigue del mismo color, me tranquilizo pero pienso, ¿para que necesita un señor de 80 años, más o menos, una vida laboral, será que le volverán a llamar al trabajo?. Y segundo en estos momentos de crisis y necesario ahorro ¿para que hacer encuestas de satisfacción?
Me toca el turno y me encamino hacia la mesa asignada. Le digo a la empleada pública que hemos recibido dos cartas iguales, en dos sobres, y le pregunto ¿por que?. Se levanta, me deja y supongo que va  a preguntarlo. Regresa y me dice que ha sido un error, que no tiene importancia y que una de las copias  la ha destruido. Seguimos ahorrando en papel y falta de control, pues el empleado público que nos envío las cartas no controla su trabajo, es pura rutina y carece de responsabilidad. Al mismo tiempo le pregunto por que me envían las cartas a una dirección en la que no vivimos desde hace 20 años, me dice que la obligación del ciudadano es comunicar los cambios de domicilio a la administración. Me cayo, me da un impreso que tengo que rellenar, acompañarlo de una fotocopia del DNI de mi esposa y que firme el impreso ella. Vuelvo a mi oficina  y cumplimento los datos. Regreso a la Seguridad Social. Segundo piso, cojo ticket y espero mi turno. Mientras aparece una señora que se dirige a otro empleado público y  le pregunta:
- ¿que tipo de ticket tengo que sacar de la máquina para poder conseguir una vida laboral?
el empelado le responde:
- ¿usted ha trabajado alguna vez?
- Toda la vida señor, le responde.
- Vale, pero desde  hace dos años no las damos, se acerca  a la máquina y  le saca un ticket y le dice que espere su turno.
Ahora sí, empiezo a notar unas pequeñas manchas verdes en en el dorso de las manos, parece tinta, me froto pero no se van. no le doy importancia.
Me llaman, accedo a la mesa que me toca y me atiende otra empleada pública. le entrego el impreso que su compañera me dio antes y le digo que quiero cambiar el domicilio particular. Me dice que ese no es le impreso que tengo que cubrir, me da otro que tengo que rellenar y que mi mujer deberá volver a firmar, para lo cual tengo que volver a la oficina y regresar de nuevo. Al entregarle el impreso junto con la fotocopia del DNI, veo que los alinea, acerca ambos papeles a una zona que no consigo ver pero el sonido es inconfundible, los ha grapado CON UNA GRAPADORA ELÉCTRICA, en esta planta hay ocho mesas, ¿habrá una grapadora eléctrica en cada mesa?. La oficina es nueva de hace unos años, se centralizó pero por lo visto las grapadora manuales antiguas no valían y como sobra el dinero, me temo que el equipamiento es totalmente nuevo. En un catalogo por internet me intereso por el precio de la grapadoras, las manuales van desde los 4 euros hasta los 11 euros. La única eléctrica que hay cuesta 29,95 mas iva.
Por tercera vez vuelvo a la seguridad social, saco el ticket, espero el turno y me llaman. Me vuelve a atender la empleada pública anterior. Le entrego el nuevo formulario, me lo revisa, está correcto y le pregunto por que su compañera me dio el anterior, además de hacerme perder el tiempo. Error en la pregunta, el empelado público nunca es responsable, la anterior me dio lo que yo le pedí.
Me dice que en el anterior lo que yo comunico es un cambio de domicilio, particular, que ellos tiene el domicilio de trabajo que no ha cambiado en estos 25 años y entonces le pregunto porque recibo la vida laboral en el nuevo domicilio donde resido desde hace 20 años. Me dice que habrá sido un error, ¿pero de donde han sacado la dirección, si no les consta?.
Siento que me tira la camisa, que hasta este momento era holgada, mi piel ya es de color verde intenso, me ha crecido el pelo y mi cara ha tomado un aspecto irascible o incluso aterrador. Empiezo a bajar las escaleras y el cambio de temperatura me vuelve a mi estado normal. 1Que pena no poderme transformar en el increíble Hulk y empezar a repartir mandobles!.
Este es un pequeño relato de como perder  el tiempo en un tramite sin importancia, una hora de trabajo porque ahora la oficina de la seguridad social está a 200 metros de mi trabajo, no quiero imaginar lo que hubiera tardado si tengo que ir a la antigua que la tengo a 3 kilómetros.
Señores miembros del gobierno hay muchos sitios donde hacer recortes y que este país funcione, pero ustedes me da la impresión no tienen ni idea de por donde está la salida del túnel.

domingo, 15 de abril de 2012

San Telmo

Por casualidad, como muchas de las cosas que nos ocurren en la vida, el  sábado pasado me encontraba en San Sebastian, en una celebración familiar y ojeando el periódico El diario Vasco, en concreto su suplemento del fin de semana, me encontré con un articulo de Juan José Lapitz conocido escritor gastronómico, muy popular sobre todo en el País Vasco; el articulo lo podéis leer en el siguiente enlace, http://www.diariovasco.com/v/20120414/al-dia-sociedad/sopa-pulpo-20120414.html
La intención del articulo es mostrarnos una receta de sopa de pulpo, a la que personalmente pondría una objeción, si ponemos en la cazuela las rebanadas de pan desde el principio y cocemos todo durante dos horas, me da la impresión que al final nos quedara un amasijo de pan. En una receta sonsacada del libro de José Maria Busca Isusi, la cocina vasca de los pescados y  mariscos, Txertoa 1.981, reseña la preparación aunque le añade blanco de puerro, guindilla y pimienta, utilizando pulpo fresco o pulpo seco, que previamente hidratará. Pero es una vez que el pulpo esté cocido cuando lo pone  en otra cazuela donde tiene dispuestas la rebanadas de pan y allí los cuece unos dos minutos más. Busca Isusi referencia esta receta como del editor y gastrónomo Ignasi Domenech, desgraciadamente en su libro Ayunos y Abstinencias, Cocina de Cuaresma, no aparece.
Pero lo que realmente, como tudense, me hirió a la visita y es la causa de este escrito es la referencia a San Telmo, que en el día de hoy se celebra su festividad, al menos en FROMISTA, lugar de nacimiento, TUI, donde falleció y ZUMAIA; de estas tres localidades es patrono.
En estos tiempos que corren, sino vuelan, con la posibilidad de acceder a cualquier información, que una persona, que habitualmente escribe ya sea en periódicos o libros, cometa el grave error de citar un dato erróneo, aunque fácilmente comprobable, no tiene perdón y por extensión me lleva a dudar de su erudición y rigurosidad. San Telmo nació en la localidad palentina de FROMISTA y no en Astorga.
Pero claro si uno se pone a buscar por esto de internet se encuentra con que nada menos que la wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Gonz%C3%A1lez_Telmo) nos establece la ciudad del fallecimiento de San Telmo en Santiago de Compostela, cuando está aceptado que fue en la ciudad de TUI.
San Telmo se encontraba mal, pero aún así decidió encaminarse hacia Santiago, apenas unos kilómetros a las afueras de TUI, empeora su salud en el puente romano de la parroquia de la Virgen del Camino, que la tradición popular denominara como "ponte das febres". Regresa a la ciudad y  allí unos días después muere.
Parece aceptado que el sobrenombre y no apodo, de San Telmo deriva de San Erasmo mártir del año 303 y reconocido por los marineros como primer patrono. Es a partir del siglo XVI cuando se le adjudica el nombre de San Telmo al beato Pedro González.
Llevo ya veinticinco años viviendo lejos de TUI a los que hay que sumar otros seis que no siempre me permitieron estar un día como hoy entre mis paisanos celebrando y honrando a nuestro patrono. Pero para mí cada LUNES de SAN TELMO, no dejo de oír el repique de campanas a media mañana mientras la pequeña y recogida procesión de las reliquias da la vuelta a la "coronilla" de la Catedral. En la misa mayor vuelvo a oir y emocionarme con el himno cada año y por la tarde, casi noche, vuelven a mi memoria los muchos santos  que acompañan a San Telmo en la populosa procesión vespertina.
Este año tampoco estaré pero quisiera enviar al aire estos versos que nuestro patrón no se merece por su calidad, pero del que espero su indulgencia pues están escritos con el corazón.

                                           Ya, once de la mañana,
                                           ya suena en mi corazón,
                                           aunque lo niegue la razón,
                                           el repique de campanas.

                                           Me asomo a la ventana,
                                           aguzo el oído, el son
                                           lo escucho, que ilusión,
                                           con claridad temprana.

                                           Aunque no esté presente
                                           desde aquí te veo,
                                           oh glorioso San Telmo,
                                           te tengo en mi mente.

                                           Tu ayuda y protección,
                                           además del consuelo,
                                           en estos tiempos de revuelo
                                           son para mi satisfacción.