viernes, 22 de enero de 2021

Una reseña incompleta. Mi tía Lola

 

Esta mañana me enviaron el artículo que Marga do Val escribió sobre mi tía Lola, más conocida en Tui como Lolita Rodal. Leo un texto muy sentido, familiar, cariñoso, lleno de recuerdos, porque Lola es eso, memoria viva.

Pero mi tía Lola es mucho más porque a mi parecer en esas palabras falta la parte más importante y definitoria del carácter de Lola y por extensión de su hermana Pilar, a quien en familia llamábamos Piña.

Porque Lola cuando habla de “paciencia”, como le gusta separar las palabras, habla sobre todo de Fe, de vivencia religiosa a través de la caridad, de sus muchas visitas a los hospitales cuando era solo un poco más joven para dar consuelo y ánimo, algo que ella ahora necesita y tenemos que darle por teléfono.

Lola es servicio a la comunidad, por ejemplo, en la cofradía de San Telmo, donde tengo la sensación que fue poco valorado su trabajo.

Y Lola es dedicación a su familia, siempre dispuesta a ayudar, pendiente de todos sus sobrinos y de sus sobrinos nietos. A Lola esta pandemia que todo lo invade y determina, también le ha privado de su “bisnieto” Teo, los Rodal somos muy niñeros.

Lola un día en el que yo era del tamaño de Teo, me llevó al fotógrafo Vila, y poniéndome una toalla de playa de rayas multicolores me hicieron una foto que es de las que guardo con más cariño. Aunque siempre me recordaba que las fotos eran un bonito recuerdo, pero ella prefería el original. Mi infancia está marcada por mis juegos en Riomolinos, un triciclo desvencijado, jugar al balón delante de la tienda que regentaban las tres hermanas, con la pobre Encarna que se la llevó el cáncer en 1973. Las tres hermanas ahorraron a base de mucho trabajar el dinero suficiente para ir a Roma, un viaje a Italia, pero ellas lo consideraron como una peregrinación a Roma. De aquel viaje me trajo dos muñequitos con los uniformes de la guardia vaticana y carabinieri.

Antes dije que le encanta desdoblar las palabras y una de las que más repite, con respecto a la actual religiosidad de la sociedad es la de “cumplimiento”, es decir “cumplo y miento”.

Pero Lola es Fe, ejemplo y dedicación; todos los cristianos pretendemos un cumplimiento real, pero muchas veces no lo conseguimos, en el caso de mi Tía tengo la seguridad de que consigue plenamente esa paz interior a la que todos ansiamos alcanzar. Lola cuando nos recuerda el pasado lo hace con la idea de que no lo olvidemos, pero sin rencor, el perdón lo tiene en su corazón totalmente dispuesto a otorgarlo.

Ánimo Lola, no sé si podrás leer esto, pero recibe mi más cariñoso deseo de “liberación” y que pronto nos podamos reunir para celebrar cualquier cosa como excusa, lo importante es reunirnos, como tu dirías “re + unirnos”.

Un beso muy grande.

Lolo