Esta mañana me enviaron el artículo que Marga do Val
escribió sobre mi tía Lola, más conocida en Tui como Lolita Rodal. Leo un texto
muy sentido, familiar, cariñoso, lleno de recuerdos, porque Lola es eso,
memoria viva.
Pero mi tía Lola es mucho más porque a mi parecer en
esas palabras falta la parte más importante y definitoria del carácter de Lola
y por extensión de su hermana Pilar, a quien en familia llamábamos Piña.
Porque Lola cuando habla de “paciencia”, como le gusta
separar las palabras, habla sobre todo de Fe, de vivencia religiosa a través de
la caridad, de sus muchas visitas a los hospitales cuando era solo un poco más
joven para dar consuelo y ánimo, algo que ella ahora necesita y tenemos que
darle por teléfono.
Lola es servicio a la comunidad, por ejemplo, en la
cofradía de San Telmo, donde tengo la sensación que fue poco valorado su
trabajo.
Y Lola es dedicación a su familia, siempre dispuesta a
ayudar, pendiente de todos sus sobrinos y de sus sobrinos nietos. A Lola esta
pandemia que todo lo invade y determina, también le ha privado de su “bisnieto”
Teo, los Rodal somos muy niñeros.
Lola un día en el que yo era del tamaño de Teo, me
llevó al fotógrafo Vila, y poniéndome una toalla de playa de rayas multicolores
me hicieron una foto que es de las que guardo con más cariño. Aunque siempre me
recordaba que las fotos eran un bonito recuerdo, pero ella prefería el
original. Mi infancia está marcada por mis juegos en Riomolinos, un triciclo
desvencijado, jugar al balón delante de la tienda que regentaban las tres
hermanas, con la pobre Encarna que se la llevó el cáncer en 1973. Las tres
hermanas ahorraron a base de mucho trabajar el dinero suficiente para ir a
Roma, un viaje a Italia, pero ellas lo consideraron como una peregrinación a
Roma. De aquel viaje me trajo dos muñequitos con los uniformes de la guardia
vaticana y carabinieri.
Antes dije que le encanta desdoblar las palabras y una
de las que más repite, con respecto a la actual religiosidad de la sociedad es
la de “cumplimiento”, es decir “cumplo y miento”.
Pero Lola es Fe, ejemplo y dedicación; todos los
cristianos pretendemos un cumplimiento real, pero muchas veces no lo
conseguimos, en el caso de mi Tía tengo la seguridad de que consigue plenamente
esa paz interior a la que todos ansiamos alcanzar. Lola cuando nos recuerda el
pasado lo hace con la idea de que no lo olvidemos, pero sin rencor, el perdón
lo tiene en su corazón totalmente dispuesto a otorgarlo.
Ánimo Lola, no sé si podrás leer esto, pero recibe mi
más cariñoso deseo de “liberación” y que pronto nos podamos reunir para
celebrar cualquier cosa como excusa, lo importante es reunirnos, como tu dirías
“re + unirnos”.
Un beso muy grande.
Lolo