viernes, 16 de julio de 2021

Una tarde en la Semana Negra de Gijón 2021

 

El pasado martes 13 de julio acudí a dos actos en la Semana Negra de Gijón, quiero destacar que la edición de este año, 2021, me gusta mucho más que las anteriores previas a la pandemia, al haber separado las barracas de feria de los actos, propiamente culturales, la tranquilidad y el escaso ruido, favorecen el disfrute de las opiniones de escritores y organizadores; entiendo que las atracciones de feria generan el necesario dinero para equilibrar el presupuesto, pero si las ponemos a la debida distancia los que disfrutamos de los libros no nos quedamos sordos ni nos molestan el olor a fritanga y palomitas.

Al igual que el año pasado, debido a las medidas anti covid es necesario retirar una plaza, vía internet, para poder acceder a las carpas donde tienen lugar los actos programados. Este martes me apunte a una mesa redonda sobre la “Novela Negra Made in Euskadi” y posteriormente a la presentación del último libro de Manuel Avilés.

La mesa redonda se celebró a las 18 horas, con una asistencia importante, aunque no plena. Entre los escritores estaban Noelia Lorenzo, Carlos Ollo y Jon Arretxe, presentados e interpelados por Nacho S. Álvarez y Ángel de la Calle, este director del evento. Me llamó la atención la gran promoción de la editorial Erein, en concreto por parte de Jon Arretxe, incluida camiseta de la colección “Cosecha Roja” de dicha editorial. El escritor llegó a decir la gran labor editorial de los socios fundadores y su generosidad, admitiendo que no les importaban los beneficios e incluso que dichos socios admitían las perdidas, pues su objetivo era la difusión de un proyecto cultural.

Cuando uno se pone al mismo tiempo que está escuchando esto, y vía teléfono descubre que el Gobierno Vasco dedica este año 640.000 euros de ayuda a las editoriales para la publicación de libros y además constata que la editorial Erein es una de las tres que más dinero reciben, pues se te cae el concepto de mecenazgo que nos querían transmitir.

En cuanto a lo literario propiamente dicho es de destacar el empeño del director del certamen, Ángel de la Calle, al preguntar por qué no aparecía el tema del terrorismo en los libros de estos escritores y también, ¿por qué todos los personajes policías eran buenos?, “cuando tenemos la policía más corrupta de Europa”, sic. Siempre es importante dejar una buena etiqueta de lo “rojo y reivindicativo” que es uno. El señor De La Calle parece obviar que, en el País Vasco, todos los policías son buenos, pues tiene policía propia, la Ertxantza.

Media hora más tarde también había reservado una localidad para la presentación de un libro que ya había leído y que adquirí en mi librería, al sentir curiosidad por una crítica en La Nueva España realizada a favor del libro por Alejandro M. Gallo, escritor y jefe de la policía municipal de Gijón, si no es por este orden tanto monta…

La lectura del libro me decepcionó porque esperaba algo más del tema terrorista, pero tampoco me gustó su edición, presiento que no fue corregido y tengo la sensación que fue escrito a “tiempos muertos” ya que en algún momento da la sensación que repite párrafos, no de texto, pero si de ideas.

El autor, Manuel Avilés, fue funcionario de prisiones durante cuarenta años, como dijo en la presentación, y estuvo acompañado por la que fue su jefa directa, Paz Fernández Felgueroso, directora de prisiones durante aquellos primeros años de la década de los 90. Mas tarde, cuando es nombrada alcaldesa de Gijón, contrata al escritor como jefe de seguridad ciudadana del Gijón, durante nueve meses.

La presentadora, después de hacer un resumen de la carrera profesional del escritor, le hace una primera pregunta para entrar en el tema del libro. El libro en cuestión se titula “De prisiones, putas y pistolas”. Muy cordialmente, Doña Paz, va y le pregunta ¿Por qué putas en el titulo?, no me gusta nada. El escritor aclara que durante toda su carrera profesional tuvo mucha relación con estas personas que, por desgracia para ellas, se dedicaban a esta profesión, que las consideraba más señoras que muchas de las que andaban libres por la calle.

Pero a mí se me cortocircuitó alguna neurona porque, un cuarto del libro habla de eso, de la Luisa, por ejemplo, ¿Se leyó usted el libro, Doña Paz?

Después el escritor habla también del tema principal del libro que son sus relaciones con militantes de ETA, de cómo comenzó la vía Nanclares, en esa prisión, con el apoyo del ministro socialista Antonio Asunción, ya fallecido, gracias a unas grabaciones que les hacen a dos etarras en locutorio con sus familiares. Grabaciones que saldrán más tarde en la cadena Ser. Aquí levantaría la mano el señor director de la semana, Ángel de la Calle, si estuviera presente, para corroborar sus tesis acerca de la policía más corrupta, pero en esta época los que mandaban era el PSOE, ¡ups, perdón, tierra trágame!

El escritor reivindica que fueron el ministro Asunción. Paz F. Felgueroso y él los que comenzaron en 1991, la vía Nanclares que facilitaría la desaparición de ETA. En su alocución arremete contra un periódico centenario porque escribió que los etarras celebran con champan y langostinos cada atentado de ETA, y habla también de un político asturiano que está todo el día contra esa posible negociación, no sé porque me viene a la cabeza la imagen de un dóberman.

Ninguno de los dos se quiso acordar, pero tal día como este, el 13 de julio de 1997, la banda ETA asesinaba a Miguel Angel Blanco, verdadero punto de inflexión en el fin de los atentados, así como el factor tan decisivo como la caída en pánico del PNV, ante la respuesta de la sociedad española por este asesinato.

Una vez terminada la charla, hay que dirigirse a una caseta donde el escritor firmará y dedicará su libro, me encamino hacia ella y llego cuando aún están los escritores anteriores, espero y aparece Manuel Avilés, le ofrezco el libro que he traído de casa y mientras busca las primera hojas para dedicármelo, aparece Alejandro M- Gallo, se saludan cordialmente, quedan para un poco más tarde y a mí se me queda la cara de tonto, la crítica de La nueva España era “un regalo de amigo para que vendas unos cuantos libros, colega, que somos del gremio”.

Bueno, a pesar de todo esto volveré a la Semana Negra, este año si puedo y los venideros por supuesto.