martes, 8 de abril de 2014

De cena en Bossé - Gijón


Cuando un jueves de diciembre me encontré con Xune en la calle Marques de Casa Valdes, en Gijón, me alegre de saludarlo pues hacía tiempo que no lo veía. Empezamos a hablar y fue cuando me dijo, que se ponía por su cuenta en un restaurante a la vuelta de la esquina, el rebautizado Bossé. Mi expresión fue sincera y quizás poco afortunada, con palabras menos delicadas le dije lo valiente que me parecía y que dejara la tranquila retaguardia de un gran restaurante, para ponerse en primera fila, arremangarse y asumir la responsabilidad de dirigir una cocina, demostraba grandes dosis de ilusión y pasión.
Conocí a Xune en el año 2.007, cuando coincidimos en la Escuela de Hostelería de Gijón, los dos años que pasamos allí para mí se encuentran entre los mejores que he vivido y el conocer a un grupo de entusiastas de la cocina, que poco a poco están apareciendo y ocupando el sitio que les corresponde, me satisface enormemente, así como sus éxitos los vivo interiormente como propios.

El pasado jueves, después de mucho desearlo pero sin encontrar la ocasión, por fin conseguí cenar en Bossé
Fui sin avisar y por lo tanto de sorpresa, mi intención no era juzgar sino disfrutar de una sencilla cena junto con unos amigos y dejarme seducir por las propuestas del cocinero, que venia siguiendo con mucho interés por su página de Facebook.
Decidimos probar una serie de platos basados en la propuesta de compartir, algo que pudiéramos picar todos y así apreciar, por extensión, mucho más la labor de la cocina.
Para empezar las verduras en tempura, crujiente la capa externa y al dente los vegetales, acompañados de un sabrosa mahonesa.
Seguimos con las croquetas de picadillo y de cecina, perfectas, cremosas pero enteras, con un rebozado rubio y uniforme, deliciosas.
Continuamos con un carne fileteada, en su punto, acompañada de un maravilloso puré-crema de boniato y vistosas patatas violeta.
Llegamos al postre y una esplendida tarta de queso con la presencia de unas tierras de café, que contrastan y realzan la sobremesa. Como somos golosos completamos con un arroz con leche, cuya elaboración no tiene objeciones pero si el óbice de la comparación con el muy conocido por Xune de Casa Gerardo. El diferenciarse de un plato tan conocido y  elaborado tiene su dificultad, pero Xune sale airoso de la comparación.
Para terminar, otro elemento tan importante para la satisfacción como puede ser el precio, redunda en beneficio del local, pues quedamos muy contentos con lo pagado. El trabajo, la dedicación, el aprendizaje y en último término la profesionalidad tiene un coste, que en Bossé están plenamente justificados.
Para terminar tengo que decir que todo aquel que quiera disfrutar de una cocina con personalidad y con sentido, en estos tiempos de obsesiva fusión sin fundamento, donde en muchos casos se juntan ingredientes, cuanto más exóticos peor, la visita a Bossé está muy recomendada y os garantizo plena satisfacción.
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