viernes, 26 de julio de 2013

Recuerdo de mi maestra Blanca Padin

Siempre que hablo con alguien del tema de la educación me convierto en un gran defensor de la escuela pública. Me enorgullezco de haber estudiado en el Instituto San Pelayo de Tui, así en castellano, porque me temo que mi centro no tiene mucho que ver con el actual San Paio. Aquel instituto no era normal y por supuesto poco común; había dos tipos de profesores, aquellos a los que temías y otros a los que respetabas, sospecho que hoy no hay centros públicos con estas características, probablemente porque lo que falla es el alumnado.
Hoy me he enterado de la muerte de Blanca Padin en el trágico y desgraciado accidente de Santiago, que cierto es que la proximidad a las victimas te toca más adentro, si cabe.
Pertenezco a la primera promoción del BUP e ingresé en el instituto en el curso 1975-76. Como novedad de aquel plan de estudios teníamos como asignatura música y tuve la suerte que mi profesora fuera Blanca. Una asignatura nueva que nos desconcertaba a los alumnos por los distintos criterios de exigencia, pero lo que si me acuerdo con el paso de los años es que ella tenía claro que debía interesarnos por la música, que nos picara la curiosidad y que por intentar memorizar una serie de conocimientos no acabáramos aborreciendo la música. Hoy, cuando acudo a algún concierto, muchas veces me acuerdo de ella.
Ya en 3º de BUP, la volví a tener de profesora, esta vez me daba clase de francés. Recuerdo aquellas tardes en las que intentábamos traducir las canciones de Georges Moustaki que sonaban en un viejo  casete, estrofa a estrofa, a golpe de “play” y “rewind”. Una de aquellas canciones, que aún hoy tarareo en cualquier momento y sin apenas darme cuenta era “Il y avait un jardin”. Espero que ese jardín exista, pero ya que no podemos volver hacia atrás ojala que lo encontremos en el futuro.
A veces despreciamos el término maestro, pues creemos que son aquellos que se dedican a los niños más pequeños y profesores son aquellos, que ya licenciados, nos dan la base de nuestros conocimientos. Yo distinguiría entre profesores, aquellos que nos trasmiten conocimientos, y maestros, aquellos que nos enseñan a vivir, casi nada.
Nuestra memoria es selectiva y en general tendemos a olvidar las cosas negativas, pero en el caso de Blanca tengo un gran recuerdo porque formaba parte de ese grupo de profesores que respetabas, porque fue más allá de enseñarme música y francés, tengo muy claro que ha influido en mi personalidad y una parte de lo que soy fue modelada por ella. Si bien son virtudes en un maestro lo ameno que sea o lo claro que expone sus conocimientos a los alumnos, creo que el máximo éxito de un docente es haber influido en sus pupilos mostrándoles el camino de la independencia y la libertad que te da tener criterio propio, sin dejarte arrastrar. Blanca fue de esas maestras, que al menos en mi caso, me afectó en ese sentido.
Los cristianos tenemos la suerte de tener claro que esta vida no es el final y mucho menos el fin. Si bien es cierto que estamos aquí para vivirla y disfrutarla, creemos que lo más importante es la presencia en Dios, por ello creo que Blanca, aunque demasiado pronto, disfrutará de esa nueva vida, porque su ejemplo, dedicación y perseverancia le han facilitado el camino.
Aunque no conozca personalmente a sus hijos, les deseo la mayor de las fortalezas para poder afrontar estos tristes momentos, que piensen que tuvieron la suerte de contar con una madre que además educó a miles de jóvenes, espero que muchos de ellos tengan mi mismo recuerdo de gratitud hacia ella.

Espero poder coincidir en ese “jardin” celestial en el que tú ya estás…

2 comentarios:

  1. Aunque pertenezco a una de esas nuevas generaciones del San Paio, tengo claro que Blanca fue una profesora que, en muchos aspectos, me inspiró y me enseño otras formas de ver el mundo. Nos mostró la importancia de la literatura y como ésta era resultado de la vida y contexto de las personas. Nos habló de muchos temas, nos hizo pensar y plantearnos muchas cosas. Sin duda fue una gran educadora, que supo llegar a sus alumnos porque no se guardaba nada para sí misma a la hora de enseñar. Hoy, una despedida para esa persona tan inspiradora y quien sabe si, en algún momento, tendremos un nuevo encuentro.

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  2. Unha amiga, Geni Rey Castillo pasoume o link ao teu artigo sobre a miña nai. Faime sentir orgulloso dela e reconfortado o respeito e cariño co que a recordan moitos alunos. Grazas

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